Monday, 14 June 2010

Una Historia Larga

En Agosto de 2008, decidí hacer algo que iba a cambiar mi vida para siempre... ¡Ir a España y aprender español! ¡Tenía 18 años y era muy tímida, nadie me podía creer cuando dije que iba a ir a Málaga hasta el ano que viene! Elige Cervantes por su página de web, era muy informativa y con fotos divertidas. Mi madre llamó la escuela y la gente nos ayudaba muchísimo.

Antes de llegar en Málaga, nunca había estado fuera de mi casa durante tanto tiempo sin mis padres o mis amigos y tenia muchísimo miedo de todas cosas. Pero la verdad es que esos miedos no tenían razón. Desde el primer día, la gente de la escuela empezó a ser como mi segunda familia. No podía pensar en nada que habría querido hacer más.

Empecé las clases en nivel más básico, A1, ¡y no podía creer que inmediatamente el profesor José hablara solamente en español! Aunque no entendía nada de español antes de ir a Málaga, empecé poco a poco entender lo que dijo. Porque hablaba muy lentamente y usaba dibujos en la pizarra a explicar cosas.

Quería hacer el examen DELE (nivel intermedio) en mayo de 2009, entonces trabajaba mucho y nunca faltaba ni un solo clase. Pero la verdad es que, lo habría hecho si no hubiera querido hacer el examen. Los clases eran siempre divertidos, con materiales que nos ayudaban mucho (películas, canciones, actividades, libros, juegos etc.) También los profesores eran muy amables (en y fuera de clase) y muy inteligentes. La atmosfera en la escuela siempre era una de amistad y también de aprendizaje.

Me encantaban las clases y mi familia Cervantes tanto, que después de hacer el DELE intermedio en Mayo de 2009, decidí estudiar más para hacer el DELE superior en Noviembre. Antes de ir a Málaga, pensaba que estudiaría allí durante 9 meses, ¡pero estaba allí durante casi 16! Y si pudiera estar allí ahora, estaría allí todavía.

Al principio, no conocí nada de Málaga. Aunque había estado en España varias veces con mi familia por vacaciones, nunca había podido aprender la cultura o las maneras especiales de los españoles. Por eso, quería experimentar tanto como podía de la cultura. Cada día había actividades que podía hacer a aprender un poco más fuera de la clase. Un tour de Málaga, para aprender mucho sobre el ciudad, visitas a lugares de interés dentro de Málaga, museos, el castillo etc., visitas a otras ciudades como Granada a ver la Alhambra, o a Córdoba a ver la mezquita.

Otros días había actividades dentro de la escuela, como paella en la terraza o una película etc. Pero lo que más me gustaba era el tour de tapas, una noche de diversión completa. Hablábamos mucho y comíamos más. Era una oportunidad a aprender un poco de español de la calle, y disfrutar comida que normalmente solo comía la gente de España. Cada semana era algo diferente, y por eso hecho el tour de tapas mil veces.

Con 18 años no había experimentado mucho del mundo, y por eso, la vida de los españoles me dio una sorpresa muy grande. En Inglaterra, todo el mundo tiene prisa, y no disfrutamos mucho la vida o cosas fuera de casa. Tampoco no tenemos tan buenas relaciones con nuestras familias, amigos o vecinos. Aunque me dio una sorpresa vivir en una cultura tan diferente, me encanto del principio. La vida era mucho más relajada y todo el mundo quería parar para decir algo. Me encantaba como fue la vida allí. Cada día fui a la escuela, y después al supermercado para comprar pan fresco. Ahora en Inglaterra, es una de las cosas que más echo de menos, ¡no puedo ir andando al supermercado cada día por la lluvia!

Como una chica joven y tímida, temía mucho no tener amigos allí. Pero ahora tengo tantos amigos buenos que conocí allí en la escuela. Y a veces sí, era un poco difícil cuando la gente se va, pero siempre era genta nueva para conocer y culturas nuevas para aprender. Conocí a gente del todos los países del mundo, de Rusia, de Japón, de los Estados Unidos etc. Y ahora tengo amigos en todos los rincones del mundo. Y también durante mi tiempo allí, creaba amistades muy fuertes con los profesores y por eso siempre tengo una razón para volver a visitarse.

Así como hacer las clases normales, hice los de cultura con el otro José. A veces teníamos textos sobre un evento o algo de historia, u otras veces vocabulario sobre comidas diferentes o sobre estereotipos. Pero aunque eran cosas diversas, siempre eran muy útiles e interesantes y aprendí muchísimo en una manera divertida. También hice clases de DELE que eran muy intensos porque es un examen difícil, pero mi profesora Susana, me ayudaba tanto a entender cómo hacer el examen y como tener mucho más confianza en mí misma.

Cuando tenía un nivel más alto, había menos gente en clase. Y las clases que tenia con Patricia eran mucho más personal. A veces teníamos las clases fuera en la terraza o en un bar en la playa. Podíamos hablar de todo y cada semana hacíamos exposiciones de cualquier tema y aunque yo era muy tímida, Patricia siempre me ayudaba encontrar temas que me interesaba. A veces tenía clases sola, y por eso muchas veces las clases no sentían como clases, si no como tiempos con una amiga, pero a pesar de esto, estaba siempre aprendiendo cosas nuevas.

No sé porque, pero en clase, mi cosa favorita era siempre la gramática. Mucha gente no le gustaba nada pero a mí, cada cosita nueva era un reto, y después de aprenderlo, era un logro muy grande. Y sentí mucho orgullo cuando aprendí algo difícil como el subjuntivo o más tarde el imperfecto del subjuntivo etc.

Durante mis 16 meses en Málaga, vivía en la residencia de la escuela. Me habría gustado vivir con una familia, pero creía que 16 meses en la casa de alguien es demasiado. Me encantaba la residencia, tenía piscina, y siempre era muy limpio porque era limpiadora. Tenía que ir andando a la escuela cada mañana y aunque a veces quejaba por el calor o la distancia, ahora agradezco mucho cada paseo que hice.

También no puedo parar de escribir sin decir algo sobre la comida. ¡Qué comida deliciosa! Echo de menos tanto al bar debajo de la escuela donde comía un bocadillo cada día. ¡Si la gente de Cervantes era mi segunda familia, la gente del bar era mi tercera!

Tengo tantos historias y recuerdos de las clases, los profes, las actividades… de todos, que no puedo hablar de ni siquiera la mitad sin escribir un libro. Pero lo que tengo que decir es que sin duda, los meses en los que estudiaba en Cervantes eran los meses más divertidos y más felices de toda mi vida.

Nunca olvidare el 'tour de tapas' que hago sin falta cada semana, o el orgullo que sentí cuando vi y entendí mi primer película sin subtítulos o el sentimiento cuando me di cuenta que había aprobado no solamente el DELE intermedio, si no el DELE superior. Pero especialmente, nunca olvidare mi familia segunda de Cervantes, mis amigos allí y todos nuestros recuerdos felices.

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